El miedo no es por ti. Es por un hijo, una hija, un nieto: alguien a quien no puedes alcanzar ni ayudar desde aquí.
Qué suele haber detrás
La distancia: las personas por las que más se reza suelen ser las que están más lejos
Ver a alguien tomar decisiones cuyo final puedes prever sin poder decir nada
La enfermedad de otra persona, que a menudo pesa más que la propia
No tener una tarea: el miedo sin nada que hacer es el más difícil de sostener
Estos son estados comunes, no un diagnóstico. Si algo de aquí está afectando a tu salud, a tu sueño o a tu seguridad, habla con un médico o con un profesional cualificado donde vives.