Despierto a las tres de la mañana
Te despiertas casi todas las noches a la misma hora y no sabes qué hacer con ella. La casa está en silencio, es demasiado pronto para levantarse y el teléfono es lo único al alcance.
Seguir leyendoDónde estás
Encuentra el estado que se parezca a ahora, mira qué suele haber detrás, y encuentra los libros que lo acompañan.
Estos son estados comunes, no un diagnóstico. Si algo de aquí está afectando a tu salud, a tu sueño o a tu seguridad, habla con un médico o con un profesional cualificado donde vives.
Te despiertas casi todas las noches a la misma hora y no sabes qué hacer con ella. La casa está en silencio, es demasiado pronto para levantarse y el teléfono es lo único al alcance.
Seguir leyendoLlevas mucho tiempo pidiendo lo mismo. Nada ha cambiado y has dejado de hablar de ello en voz alta con los demás.
Seguir leyendoNada va tan mal como para llamarlo crisis. Sencillamente llevas mucho tiempo esperando que algo se mueva, y nadie te ha preguntado por ello.
Seguir leyendoHas cuidado de otras personas durante años. Nadie lo ha señalado y, en algún momento, dejaste de esperar que lo hicieran.
Seguir leyendoSigues rezando. Ya no produce ninguna sensación y has empezado a preguntarte si eso significa que algo se ha perdido.
Seguir leyendoEl miedo no es por ti. Es por un hijo, una hija, un nieto: alguien a quien no puedes alcanzar ni ayudar desde aquí.
Seguir leyendoAlguien explicó por qué no ocurrió: dudaste, lo dijiste mal, no creíste con suficiente fuerza. Aquello se quedó contigo.
Seguir leyendoQuieres leer algo, pero cada vez que lo abres caes en una parte que no te dice nada y vuelves a cerrarlo.
Seguir leyendoLa casa está más silenciosa que antes. Los días son largos y hay un tramo vacío al caer la tarde.
Seguir leyendoHas seguido adelante durante mucho tiempo y aún lo haces. Ha dejado de parecer fortaleza y empieza a parecer que nunca hubo elección.
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